por Gibrán Dragonné
Siendo las 18:45 nos recibió Rubén Mejía en la parroquia de clavería ubicada en la Colonia Nueva Santa María, Azcapotzalco.
El padre vicario que radica en la parroquia desde hace ya 13 años mostró en un recorrido de alrededor de 45 minutos lo que compone la casa sacerdotal, ese espacio tan íntimo al que nadie tiene acceso, un espacio que causa además de curiosidad, morbo por la idea bien afianzada que los padres, con los recursos económicos que perciben de la iglesia atreves de nosotros los fieles, viven cómodamente.
El primer lugar que visitamos fue la sacristía que adornada por una cruz dorada y un Cristo negro, un closet de buen tamaño de madera sobre el cual el sacerdote con cierta nostalgia, nos comentó que en ese armario han estado las sotanas de varias generaciones sacerdotales, donde se guardan las sotanas todas ya previamente lavadas, y planchadas. Listas para su uso. La sacristía tiene un acceso al atrio principal del templo por donde el padre entra directamente al altar.
Los dormitorios
A diferencia de lo que muchos pensamos, en la parroquia de la Nueva Santa María, los padres viven de una manera modesta, ni en la pobreza total, ni en una riqueza excesiva, las condiciones de la casa sacerdotal son adecuadas para vivir con comodidades necesarias, hay tres habitaciones, una es de huéspedes, las otras dos son de padres de edad avanzada, de más de 60 ambos. Las tres constan con una cama individual y una televisión.
El padre comento mientras entramos a la sala de televisión, donde hay varias películas, entre ellas Pearl Harbor, Dragon rojo, La roca, Barrabas , Belleza Americana , ¿Conoces a Joe Black? y el patriota , entre otras, con un decorado en general muy sobrio, algunos cuadros con figuras religiosas o personajes representativos del catolicismo, por ejemplo Juan Pablo II, la madre teresa de Calcuta y más. “Nuestra vida aquí no es muy agitada, casi no salimos, así que cuando tenemos tiempo libre venimos a este lugar”
El comedor es como cualquier otro, una mesa rectangular de buen tamaño, en ella resalta una campana que justifica el vicario es para los rezos de gracias por los sagrados alimentos. En la mesa servicio para cuatro personas (los padres de la casa) siempre permanecen listos.
Uno de los últimos lugares mostrados es una pequeña capilla que tienen al interior de la casa, arreglada con reclinatorios y un crucifijo de madera que les fue regalado. Se usa para los rezos de los padres, las oraciones intimas de estas personas que han dedicado su vida a sus creencias.
0 comentarios:
Publicar un comentario